¿A qué llamamos un buen diseño?

¿Cuándo un buen diseño es bueno y cuándo es malo? ¿Acaso no tenemos cada uno nuestros gustos propios? ¿Cómo saber cuándo vamos a acertar, cuándo la creatividad que estamos preparando va a ser del gusto de nuestro público? Ojalá existiese una varita mágica que nos diese respuesta a estas preguntas. Pero, aun no habiéndola, sí hay algunas directrices que nos orientan para saber cuándo vamos por el buen camino.

Porque oye, algo está claro, lo que es bueno, realmente bueno, gusta. Cuando preguntas a la gente si el diseño les parece bueno y te dicen “sí, claro” y dan la respuesta por hecho, como algo tan obvio. Cuando nace el efecto “wow”, y el diseño se convierte en viral. ¿Habrá algo de casualidad en ello? Nada más lejos de la realidad…

3 claves para lograr que un diseño sea “obviamente” bueno

  • Un diseño bueno es valioso: hablamos de que resuelve un problema real.
  • Un diseño bueno es fácil de usar: la gente lo encuentra comprensible, accesible y rápido.
  • Un diseño bueno está bien hecho: en conjunto, todo está realizado con cuidado y pensado. Cada cosa tiene un porqué.

 

Cuándo sabemos que no vamos por el buen camino

  • Si no encuentras a ese grupo de personas que aseveren y claramente te indiquen que el diseño es bueno, es que no es bueno.
  • Si no obtienes el beneplácito de un grupo de diseñadores que te transmitan que realmente tu diseño es fácil de usar y está bien elaborado, otra señal de que el diseño no es bueno.
  • Tu diseño recibe muchas críticas. Te frustra escucharlas, pero realmente te viene a decir que no, tu diseño aún no es suficientemente bueno.

Por qué no consigues ese diseño perfecto

  • Trabajas con muchas restricciones. Generalmente provienen de tus directores, otros departamentos de la empresa, tus propios compañeros, el cliente final… Tanta gente opinando y diciendo lo que puedes y no puedes hacer no ayuda en nada.
  • Mente poco abierta. Quizás falte inspiración y debas pensar en otro sector, salirte de la norma, abandonar lo establecido, dejar de fijarte en lo que otros hacen. Hay que empezar de cero, sin ataduras.
  • Falta de habilidades. A veces simplemente es que nos falta experiencia. ¿Será eso? Vaya jarra de agua fría…

Encontrar el diseño perfecto no es fruto de la casualidad. Es una consecuencia de mucho trabajo, de mucho talento y de muchas horas dedicadas. Y, sobre todo, quédate con esto: Un mejor diseño no significa más diseño. A menudo, los diseños más obvios son invisibles.

¿EMPEZAMOS?

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